ANABEL VELOSO, NACIDA DEL MAR
“Hay que aventurarse”
Y Anabel se aventuró.
Un día esta bailaora de Garrucha decidió marcar un punto y aparte en su carrera. Llevo diez años trabajando en otras compañías a nivel profesional, asegura. Así que después d
e una dilatada carrera pisando escenarios de medio mundo, decidió crear su propia compañía. Deje Flamenco se ha convertido en ese niño tan deseado que ahora debe mimar para mantener bien alto su nivel como artista y seguir demostrando que ella tiene duende.
El pasado 17 de octubre, Anabel estrenó en el Auditorio de Roquetas de Mar su espectáculo Nacidos del Mar. Apenas faltaban cinco horas para que diera comienzo la función que durante tantos meses la compañía había estado preparando. En el oscuro escenario, cuatro sillas y al fondo, un patio de butacas vacío que en unas horas se mostraría lleno de vida. La vista del auditorio desde el escenario paralizaba. ¿Os imagináis bailar delante de tanta gente? Anabel, probablemente, lo estaba deseando.
Nunca había trabajado en mi tierra, y la verdad es que en mi pueblo me siento muy querida, afirma. Cuando me ven por la calle me preguntan: ¿Cómo estás? Te hemos visto en el periódico. Siento que tengo un gran apoyo, pero en Almería nunca había probado suerte. Por circunstancias siempre he estado fuera.
Anabel ha bailado a las órdenes de Cristina Hoyos y ha pisado los tablaos de medio mundo: Japón y Nueva York son sólo dos ejemplos de la internacionalidad de esta artista.
¿PIES PLANOS? ¿Y POR QUÉ NO?
Cuando era pequeña, con 7 años, me llevaron al médico porque tenía los pies planos. El médico me recomendó que hiciera alguna actividad deportiva o mejor, que me apuntara a clases de ballet. Así que me apuntaron a clases de baile regional, me empecé a enganchar y aquí estoy. Ahora tengo un puente increíble (risas). El médico tenía razón, se me corrigió con el baile.
NACIDOS DEL MAR
Hemos intentado que el espectáculo abarque distintas disciplinas artísticas para que pueda enganchar a mucha gente. En el espectáculo hay flamenco tradicional para el que quiera ver un flamenco más puro, pero al mismo tiempo hay un flamenco mucho más contemporáneo. De hecho, nos acompaña una bailarina de contemporáneo para atraer a la gente que le pueda gustar más la danza clásica o moderna. Hemos empleado también técnicas de luz negra: técnicas teatrales que enriquecen el espectáculo. Además, hemos apostado por hacer una obra audiovisual. Habrá una proyección de imágenes realizadas por un fotógrafo almeriense y dibujos de un ilustrador de Santander llamado Diego Agudo, que incluso ha estado nominado a un Goya. Es un chaval superjoven que pinta de maravilla. Esta es la primera vez que nos juntamos para autodirigirnos, autogestionarnos y autoproducirnos. Todo esto está hecho con pocos recursos económicos. Nos hemos ahorrado mucho con el patrocinio pero realmente no vamos a recuperar. Es una producción especialmente cara porque hay mucha gente y necesitábamos mucho apoyo de todo el mundo.
DEJE FLAMENCO: LA COMPAÑÍA
La bailaora se muestra orgullosa de su espectáculo, presume de niño bonito y constantemente me recuerda que sin el apoyo y el trabajo de todo el equipo que la rodea esto no hubiera sido posible. Anabel es consciente de la importancia de construir una cuadrilla numerosa de gente que se dedique en cuerpo y alma al espectáculo. Le preocupa que algo salga mal, pero lo que más le importa y por lo que lucha, es por que la gente que ha participado en este proyecto se sienta orgullosa del trabajo realizado.
COMPAÑÍA RESIDENTE
Deje Flamenco se ha convertido en compañía residente del Auditorio de Roquetas de Mar. Me presenté en el Auditorio, había un montón de propuestas de compañías residentes de otros sitios y aceptaron la nuestra. En parte porque éramos de aquí y porque les parecía que teníamos la suficiente trayectoria para asumir esta responsabilidad. Mira qué sitio nos han dado -dice señalando el patio de butacas en el que destaca el marrón de la madera y la elegancia de un auditorio moderno-. Son 1200 localidades. Estamos dentro de una programación con David Bisbal, La Quinta Estación, Joaquín Sabina… Y para meternos en el mismo cartel que toda esta gente tienes que merecértelo o demostrar que te lo mereces.
Ellos lo demostraron el pasado sábado 17 de octubre, cuando el espectáculo vio la luz y el público gozó de una función diferente. Además, Deje Flamenco tiene otros compromisos con el Auditorio. En febrero tenemos previsto hacer una serie de actuaciones para escolares. Hay que reeducar al público y qué mejor que hacerlo cuando son pequeños. Como compañía residente y para apoyar la cultura local, hemos propuesto una serie de actuaciones que van a ser gratuitas porque las promocionan la Junta de Andalucía y la Delegación de Cultura de Almería, además del Ayuntamiento y el Auditorio de Roquetas. La serie se llama “Flamenquines con Deje Flamenco”. Todavía está en el aire pero esperamos que se lleve a cabo.
BAJO EL MAR
Todo empezó hace muchos meses, pero el punto de no retorno fue la presentación del espectáculo en el Aquarium de Roquetas de Mar. Una performance algo arriesgada gracias a la cual se pudo dar a conocer la obra.
Un día pasé por delante del Aquarium de Roquetas y fui a hablar con el director a ver qué le parecía nuestra idea. Le propusimos presentar nuestro espectáculo bailando en una cúpula que tienen en la que parece que estás dentro del agua, pasas por debajo de los peces y verdaderamente parece que estés en el océano. Me dijo que eso le parecía muy bonito pero… “¿por qué no te metes dentro?” , me preguntó. “Si tú me dejas…”, le dije. Nosotros nos saltamos todos los protocolos, las normas de seguridad, etcétera. Lo que sí hice fue el cursillo previo antes de meterme en el agua. Después nos pusimos manos a la obra. Nos metimos un primer día, fue la toma de contacto para ver un poco cómo iban a ser las primeras fotos. Y fue muy bien. De hecho la foto del cartel de promoción es del primer día, del día de la prueba. La suerte del principiante, diría yo. Hay tres tiburones supergrandes en el Aquarium, pero si te digo la verdad ni me acordé. Lo que más me impresionó fue el frío. El agua estaba a 18 grados. Ellos llevan 7 milímetros de neopreno y yo iba así, como me ves y con la bata de cola.
BAILE, MÚSICA, LUCES Y VESTUARIO
Actuar en un teatro como el Auditorio de Roquetas es todo un lujo y una responsabilidad. En parte por esta razón, Anabel se ha esforzado por realizar un espectáculo redondo en todos los sentidos. Música, luces, baile y vestuario forman un equipo indestructible.
La mitad de la música del espectáculo ha sido concebida para la dramaturgia, además hay diez minutos de la representación que ya habíamos presentado en el certamen coreográfico de Madrid. Nos dieron el premio a la mejor composición, así que ya veníamos galardonados antes de estrenar. Eso da confianza. Gustó ante un público experto y espero que nuestros espectadores lo aprecien también. Me interesaba contar cómo vivimos aquí el cambio climático. El hecho de que no se vive igual un día en calma que un día con un vendaval muy fuerte. El mar está muy presente en nuestras vidas, incluso en las frases populares. Así que la música tenía que reflejarlo casi todo.
En un momento de la obra la música es muy tranquila, mientras, en el escenario: un baile por Alegrías con una bata de cola. Todo está en calma, al igual que la luz y el vestuario. Cuando ya conseguimos que el vestuario y la iluminación reflejaran esa quietud y ese mar, buscamos la música. Y la música de la que te hablo es muy tranquila, pero de repente se oye un viento y se tiñe todo de color naranja, simulando esos días en los que el viento viene de África. El viento te aturde y la música debía reflejar eso, por ello esta composición cambia el compás de una forma muy rara. Para quien entiende de compás va a notar que pasa de Seguirilla a Soleá, un cambio que también aturde a los bailarines que van cambiando de uno a otro. Entonces viene el viento de Levante y soplan vientos muy fuertes, cada vez más intensos, y se van introduciendo nuevos instrumentos, como el chelo, que va creando más drama, hasta que se eleva todo por Bulerías y la ola, al final, nos traga. Si la música no consiguiera todo esto, nada sería igual.
A mí lo que me gusta es contar cosas y la única manera que sé de hacerlo es bailando. No sé interpretar, entonces esta es mi manera. Como la obra lleva un hilo argumental y una dramaturgia, el vestuario ha sido también muy importante.
Hay una escena en que las bailarinas nos metemos en un mar que está formado por un cuerpo de baile de catorce chicas que están haciendo oleaje con sus propios cuerpos. Entonces nos metemos en esa agua y es la bata de cola la que nos moja y nos viste. Para ese movimiento que hacemos como si el mar viniera con nosotras, el vestuario es primordial. Necesitábamos que la bata simulara ser el mar. Luego hay otra escena que transcurre en La Soledad de la Mar y la idea es que se me viera completamente sola, con la simple luz que da la luna en mitad del océano. Como alguien que naufraga y que sólo se ve ese destello de luz de plata. Le encargué el vestido a un diseñador catalán y la verdad es que creo que lo ha conseguido espectacularmente bien, con una mezcla de tejidos de terciopelo que dan esa sensación de húmedo, de mojado. Al mismo tiempo lleva como una ráfaga color plata que parecen destellos de luna.
Luego hay una sirena que es la chica que baila contemporáneo, la cual lleva un vestido lleno de escamitas, y con el que se le ve una sola pierna. De repente saca la otra pierna, cobra vida y la sirena baila. No se podía utilizar nada que no fuera diseñado especialmente para el espectáculo.
IMPRESIONES ANTES DE SALIR A ESCENA
Somos cincuenta personas trabajando. Hay doce figurantes de un grupo de teatro local, catorce bailarines de una escuela de danza de la zona y doce o catorce Además de los bailarines, hay siete músicos. Hay tanta gente participando que da miedo decepcionar.
El momento que Anabel y su equipo están a punto de vivir es superefímero, como ella misma nos dice.
Seis meses preparándolo todo para luego, de repente, que se nos pase en nada. Porque la hora y media que dura el espectáculo se nos pasa como si fueran quince minutos. Cuando terminas, dices: ¿y ahora qué?
Es como un parto, pero cuando pares tienes algo. Y esto no. Aquí pares y luego todo desaparece
Texto: Sara Molina
Fotografías: Juan Pablo de Miguel







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